martes, 18 de junio de 2013

Quién dijo que fuese fácil, quién dijo miedo

No sé quién fue la primera persona que hizo popular la frase "Quién dijo miedo" pero así he actuado siempre. Nunca me gustó dejarme nada en el tintero ni quedarme con la incertidumbre de qué hubiera pasa si...

Y así actuamos en nuestro primer reportaje "grande" para la revista, que por cierto, en la entrada de bienvenida ni os he dicho cómo se llama, jeje. Qué cabeza la mía, siempre igual.

Pues bien, la primera entrada del blog la quiero dedicar al primer reportaje medianamente grande de la revista, de Fotarte Motor, que para quien no la conozca yo soy uno de los socios fundadores y el director, siempre al pie del cañón, inventando y reinventando para no caer en la rutina. Al lado de las entradas de este blog encontraréis el enlace con el nombre de "Aquí trabajo" y si no lo encontráis, aquí tenéis el enlace: FOTARTE MOTOR

En una de nuestras reuniones previas entre mi padre, que es la otra persona con la que fundé Fotarte Motor (en otra ocasión contaré el por qué del nombre) decidimos hacer, como por aquel entonces era una revista con publicaciones mensuales, una sección fija sobre los fan club de los pilotos mundialistas, que tan de moda y tanto bombo le dan los pilotos ya que son agrupaciones enormes de personas alrededor del mundo que les ofrece un apoyo incondicional.
Por todos mis familiares y amigos es conocido de siempre mi afán por un piloto en particular, por el talaverano Álvaro Bautista y cómo no el primer fan club al que le hiciéramos el reportaje no podía ser otro que el de este piloto.
Fui yo quien se puso en contacto con ellos.

Quedamos en su sede, a la entrada de Talavera de la Reina. Quedamos con el presidente, que por aquel entonces era César, un hombre realmente alto y afable, muy de pueblo y más campechano y buena persona que nadie.
Nada más llegar, el primer problema. Por teléfono no le entendimos muy bien y acabamos perdidos por Talavera en mi coche, dando vueltas como dos idiotas y sin parar de reir. Al menos que el buen humor no faltara. Lo cierto es que estábamos muy ilusionados solo con el mero hecho de conocer al entorno del piloto. Una vez nos encontramos llegamos a su sede donde tenían una reunión. Era Diciembre, un frío increíble y estaban reunidos justo para cerrar el número de personas que asistirían a la cena anual del fan club a la que acude siempre Bautista.
Una vez realizado el reportaje el padre del piloto nos instó a ir a su taller donde estaba preparando un pequeño museo con fotos y recuerdos de su hijo. Allí nos quedamos hasta las doce de la noche comiendo pasteles a los que invitó David por su cumpleaños, por entonces vocal y ahora presidente. Increíble de verdad. La hospitalidad y amabilidad y cercanía que infunde toda esta gente que conocimos y que luego volvimos a ver y volveremos a ver seguro, como en la I ruta de Fotarte Motor que hicimos en Abril con el fan club.

Y es ahora cuando llega la verdadera anécdota, algo que nos siguió persiguiendo y dificultando nuestro trabajo pero que no nos quitaba la ilusión.
En pleno subidón por haber conocido al fan club de Álvaro, de haber conocido a su padre, haber visto y tocado sus motos, sus monos y con la idea en mente de saber que nuestro reportaje lo vería el mismo y de primera mano, nos montamos en el coche a temperaturas bajo cero de camino a casa a descansar ya con el trabajo bien hecho.
El ordenador del coche indicaba que quedaban menos kilómetros de autonomía con el combustible que teníamos que kilómetros nos quedaban para llegar a casa...
¿Y ahora que?
Pues circulando a 80km/h por la A5 dirección Madrid, tardando casi el doble de tiempo y con el cansancio de estar todo el día trabajando hasta las 12 de la noche.
Con la tensión de no saber si llegamos a casa, por no poder echar ni tan siquiera 5€ de diésel al coche, sin haber cenado...
Pero la larga conversación comentando las vivencias de aquel reportaje nos hizo despreocuparnos un poco aunque sin quitar el ojo al marcador del combustible y con mi pie de mantequilla sobre el acelerador.
Esto nos persiguió, esta serie de circunstancias hasta que pudimos disfrutar de nuestros primeros ingresos con los que se hizo justicia a meses y meses de trabajo duro y sin un euro. El trabajo al fin recompensado.
Atrás quedaron (y cruzo los dedos) los días sin poder tomar un café o comer en condiciones en los eventos como las carreras por no tener presupuesto. De comer en el coche un bocadillo frío y duro hecho del día anterior mientras que el resto comía en el bar, de medir con cuentagotas el combustible para llegar bien a los sitios...
Estas son anécdotas, de nuestros inicios, que siempre he querido contar y recordar para saber de donde vengo siempre. Porque un dia dijimos: "Algún día miraremos atrás y nos reiremos de esto"

Joel Martín Hernández





No hay comentarios:

Publicar un comentario