Justo cuando por fin terminan mis vacaciones forzosas de cuatro meses se van terminando todos los campeonatos...
Al menos me da tiempo a volver a las carreras finales. Después de tanto tiempo parado ya tengo unas ganas tremendas de volver a escuchar los motores calentando en boxes a la espera de salir a pista.
Ese ajetreo incesante en pit lane, las prisas y la velocidad. Escuchar los motores y los neumáticos deslizando por el asfalto.
Por tiempo y salud solo podré viajar a las dos últimas carreras del campeonato de España de velocidad (CEV) que por cierto, ya será el último año que se dispute. Dorna, la entidad responsable de Moto GP, SBK y hasta ahora del CEV, ha cedido los derechos a la Federación internacional (FIM) y aunque seguirá con el mismo nombre, será un campeonato europeo. Todo apunta a que habrá cuatro carreras aún en nuestro país y el resto, aún no se sabe oficialmente cuantas, por el resto de geografía europea.
Yo espero sinceramente que alguna de esas pruebas que se realicen fuera sea en el circuito portugués de Portimao. Primero porque en la agencia no hay presupuesto para cubrir el campeonato fera de España puesto que los costes aumentarían considerablemente, y segundo porque es un trazado mítico y tengo muchas ganas de conocerlo.
Como es el caso de las dos citas que me esperan. Las dos últimas semanas e noviembre el CEV se va a Cheste, Valencia y a Jerez de la Frontera, donde será la última carrera del año.
Tengo una ilusión tremenda por ir a estos dos circuitos con tanta historia para el motociclismo español y volver a vivir las experiencias que tanto me gustan. Volver a los viajes, los hoteles nuevos, las carreras y volver a ver a los de siempre en el circuito.
Tras estas dos citas, para las que aún queda un mes y para las cuales está casi todo preparado, nos queda el parón del invierno, pero no por ello la actividad de Fotarte Motor se paraliza, solo se ralentiza. Tras las carreras hay un mesecito de vacaciones (este año me voy a hartar) y luego la pretemporada en la que hay muchos circuitos en Madrid y alrededores. Mucho cross nos espera en invierno, nos cansaremos del frío, la nieve, la lluvia, el aire y el barro.
miércoles, 30 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
Regreso al trabajo
Hola a todos.
Han pasado unos cuantos meses desde que os escribiera por última vez el día 15 de julio.
El motivo no es ni placentero ni gustoso de contar. Un par de días después de mi última entrada en el blog volvía a casa tras terminar la prueba de la última moto que tuvimos en la Agencia, la KTM Duke 125 ABS. La cual estaba deseoso de probarla desde que la vi por primera vez. Sin duda alguna, la mejor moto de baja cilindrada que hay en el mercado, o una de las mejores por decirlo de una manera más políticamente correcta.
Tras unos cuantos kilómetros de curvas y disfrutando de la moto en un gran día de verano y a escasos metros de descansar y aparcar la moto en el garaje de la redacción de Fotarte Motor un coche, un Fiat Punto blanco se saltó el semáforo en rojo del cruce en el cual, por desgracia, me encontraba atravesando.
Quise evitar el impacto con todas mis fuerzas, primero tirando de freno trasero para intentar deslizar la rueda trasera y tirar la moto y poder salir intacto. Caso error ya que en los primeros instantes ya me percaté de que el abs no me dejaría hacerlo. Huelga decir que no estaba acostumbrado a conducir motos con abs por lo que en mi cabeza en ese momento de pánico no pasó la idea de tener un antibloqueo de frenos.
Al ver que mi primera idea no sería factible solo me quedaba una alternativa, evitar el choque frontal contra el lateral de un coche que circularía a unos 50km/h y yo a unos 40... por lo que me descolgué de la moto tirando de manillar para que me impactara de lado. Al no chocar frontalmente evitaría salir por orejas. Nadie sabe qué habría ocurrido si hubiera pasado eso.
El choque era inevitable. Me di cuenta nada mas tocar los frenos, no podría reducir la distancia de frenado antes de llegar al coche. Coche, por cierto que no frenó, sino que aceleró para intentar pasar antes, cosa que no consiguió. Pero lo que sí logró fue un choque más fuerte.
Lo que más recuerdo es el susto de ver aparecer un vehículo blanco de cuatro puertas por un sitio por el que no debía aparecer. Yo tenía el semáforo en verde y no comprendía nada. Solo recuerdaba, al llegar al hospital, haber impactado de lado con el morro del coche, volar y volver a impactar con el techo del Fiat y después caer al suelo en mitad del cruce.
Luego fui recordando más cosas, como que casi besé el capó, que rompí la luna con mi hombro derecho, volar y que el coche no frenó.
Por suerte había mucha gente por la zona, ya que hay un parque muy grande, eran las ocho de la tarde de un día de verano y las familias estaban de paseo. Gracias a eso pudieron detener a la conductora y llamar a urgencias.
He de decir, que aunque siempre me quejo de las actuaciones policiales y que siempre están para pillar a los ciudadanos para recaudar fondos con las multas, en mi caso acudieron muy rápido y tanto la policía municipal como el servicio de urgencias sanitarias se portó increíblemente bien. Aunque el viaje en ambulancia se me hiciera eterno hasta el hospital de Alcorcón.
El golpe fue muy aparatoso y me hicieron pruebas de todo tipo por esta circunstancia. Pero pese a ello tuve mucha suerte (dentro de mi mala suerte) y solo tuve una dislocación del hombro con el que di el primer impacto en la luna del coche, un radio y escafoides roto de la mano izquierda (genial si eres zurdo como yo) y múltiples contusiones y heridas en piernas y caderas que al mes y poco se aliviaron.
Conclusión: Tres meses escayolado y cuatro meses de baja, y lo que me queda, que espero sea hasta final de mes. Al menos ya os puedo escribir y utilizar las dos manos, aunque la izquierda la tenga muy débil, con muy poca movilidad y con bastante dolor.
Estoy deseando que me den el alta para poder regresar a mi oficio, a mi trabajo, a volver a conducir una moto, poco a poco para vencer el miedo que no quiero que me venza él a mí y volver a viajar por los circuitos con mi cámara al hombro volver a contaros mis vivencias.
Me despido no sin antes agradecer a mi familia más cercana y amigos de verdad toda su preocupación, ayuda y ánimos que me han inyectado durante estos largos meses. Mil gracias a todos, en especial a 4 personas.
Volveré a escribir pronto.
Han pasado unos cuantos meses desde que os escribiera por última vez el día 15 de julio.
El motivo no es ni placentero ni gustoso de contar. Un par de días después de mi última entrada en el blog volvía a casa tras terminar la prueba de la última moto que tuvimos en la Agencia, la KTM Duke 125 ABS. La cual estaba deseoso de probarla desde que la vi por primera vez. Sin duda alguna, la mejor moto de baja cilindrada que hay en el mercado, o una de las mejores por decirlo de una manera más políticamente correcta.
Quise evitar el impacto con todas mis fuerzas, primero tirando de freno trasero para intentar deslizar la rueda trasera y tirar la moto y poder salir intacto. Caso error ya que en los primeros instantes ya me percaté de que el abs no me dejaría hacerlo. Huelga decir que no estaba acostumbrado a conducir motos con abs por lo que en mi cabeza en ese momento de pánico no pasó la idea de tener un antibloqueo de frenos.
Al ver que mi primera idea no sería factible solo me quedaba una alternativa, evitar el choque frontal contra el lateral de un coche que circularía a unos 50km/h y yo a unos 40... por lo que me descolgué de la moto tirando de manillar para que me impactara de lado. Al no chocar frontalmente evitaría salir por orejas. Nadie sabe qué habría ocurrido si hubiera pasado eso.
El choque era inevitable. Me di cuenta nada mas tocar los frenos, no podría reducir la distancia de frenado antes de llegar al coche. Coche, por cierto que no frenó, sino que aceleró para intentar pasar antes, cosa que no consiguió. Pero lo que sí logró fue un choque más fuerte.
Lo que más recuerdo es el susto de ver aparecer un vehículo blanco de cuatro puertas por un sitio por el que no debía aparecer. Yo tenía el semáforo en verde y no comprendía nada. Solo recuerdaba, al llegar al hospital, haber impactado de lado con el morro del coche, volar y volver a impactar con el techo del Fiat y después caer al suelo en mitad del cruce.
Luego fui recordando más cosas, como que casi besé el capó, que rompí la luna con mi hombro derecho, volar y que el coche no frenó.
Por suerte había mucha gente por la zona, ya que hay un parque muy grande, eran las ocho de la tarde de un día de verano y las familias estaban de paseo. Gracias a eso pudieron detener a la conductora y llamar a urgencias.
He de decir, que aunque siempre me quejo de las actuaciones policiales y que siempre están para pillar a los ciudadanos para recaudar fondos con las multas, en mi caso acudieron muy rápido y tanto la policía municipal como el servicio de urgencias sanitarias se portó increíblemente bien. Aunque el viaje en ambulancia se me hiciera eterno hasta el hospital de Alcorcón.
El golpe fue muy aparatoso y me hicieron pruebas de todo tipo por esta circunstancia. Pero pese a ello tuve mucha suerte (dentro de mi mala suerte) y solo tuve una dislocación del hombro con el que di el primer impacto en la luna del coche, un radio y escafoides roto de la mano izquierda (genial si eres zurdo como yo) y múltiples contusiones y heridas en piernas y caderas que al mes y poco se aliviaron.
Conclusión: Tres meses escayolado y cuatro meses de baja, y lo que me queda, que espero sea hasta final de mes. Al menos ya os puedo escribir y utilizar las dos manos, aunque la izquierda la tenga muy débil, con muy poca movilidad y con bastante dolor.
Estoy deseando que me den el alta para poder regresar a mi oficio, a mi trabajo, a volver a conducir una moto, poco a poco para vencer el miedo que no quiero que me venza él a mí y volver a viajar por los circuitos con mi cámara al hombro volver a contaros mis vivencias.
Me despido no sin antes agradecer a mi familia más cercana y amigos de verdad toda su preocupación, ayuda y ánimos que me han inyectado durante estos largos meses. Mil gracias a todos, en especial a 4 personas.
Volveré a escribir pronto.
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