Por aquel entonces, que ahora parece muchísimo tiempo pero que en realidad han pasado solo un par de meses y medio, nos llevábamos mucho con un grupo deportivo, un grupo motero de Móstoles, en Madrid.
Ellos querían dar un empujón a su club y seguir organizando salidas cuando empezara el buen tiempo.
Nos pusimos en colaboración con ellos para organizar una buena ruta con curvas y algo más especial.
Lo cierto es que todo el trabajo lo hicimos nosotros. Como temíamos la ausencia de moteros por parte del club deportivo contactamos con nuestros buenos amigos del Fan Club de Álvaro Bautista para reunirnos con ellos en Talavera de la Reina el día de la salida y de ahí salir hacia Hontanar, en Toledo donde pactamos con nuestros también buenos amigos de la casa rural Abuela Demetria quienes nos tendrían preparado un pequeño piscolabis con bebidas. Nos recibirían a todas las motos en su recinto y podríamos descansar y tomar algo, cortesía de la casa, antes de comer.
Después contactamos con el también conocido restaurante a los pies de la casa rural donde harían un menú de cuchara a un precio más que razonable para todo aquel que se quedara a comer.
Hice el cartel de la salida y programamos todo para el día y hora de la ruta.
Yo no estuve durante la ruta, estuvo mi padre Miguel, quien a inició desde Madrid, se juntaría con el Club deportivo de Móstoles y luego irían a reunirse con el Fan club en Talavera.
Por mi parte iría directamente a Hontanar con nuestros amigos para ayudarles a preparar todo y además estar preparado a la llegada de todo el grupo para inmortalizar el momento en fotografías y vídeo y posteriormente publicar este emotivo y especial reportaje.
Preparamos toda la comida, pusimos a enfriar la bebida, pusimos las mesas en una buena disposición para que cupiera correctamente todo el grupo, que finalmente sería un total de 24 motos, algunos con sus respectivos paquetes. Hicimos bien en tener reticencias en cuanto al club mostoleño, pues solo se presentó una sola persona. Aún así todos los asistentes quedaron impresionados con los detalles de la casa rural, la ruta y la gran acogida.
Cuando llegó la hora de la comida pocos fueron los que se quedaron pero no obstante reímos, charalamos y llenamos el estómago de manera formidable.
En definitiva fue una ruta de 10 que sin duda debemos repetir.
En el post os dejo la foto de todos los asistentes a la llegada a Hontanar y el vídeo también a la llegada. No os perdáis el final porque nos visitaron unas amigas muy especiales.
Joel Martín Hernández
@Jmartinhdez
Fotarte Motor

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